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ALTA define la hoja de ruta hacia el Net Zero en Latinoamérica, la región lidera la renovación de flota con 38% de nuevos aviones, pero el camino aún es largo y complejo.
La carrera por la descarbonización de la industria aérea ha sumado un capítulo fundamental para nuestra región. La Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), en colaboración con la consultora ICF International, ha presentado en Quito el estudio estratégico «Net Zero Aviation in Latin America and the Caribbean: Pathways and Trade-offs». Este documento no solo analiza las metas globales al 2050, sino que aterriza las soluciones a las realidades estructurales y económicas propias de Latinoamérica.
Latinoamérica lidera la renovación de flota
El reporte subraya una premisa clara: para nuestra región, la aviación no es un artículo suntuario, sino un motor de desarrollo que aporta el 3,6% del PIB y sostiene millones de empleos. Por ello, la transición debe ser realista para no comprometer la conectividad ni la accesibilidad del transporte aéreo.
Uno de los datos más reveladores del estudio es el desempeño de las aerolíneas regionales en cuanto a tecnología. Actualmente, el 38% de la capacidad operativa en América Latina y el Caribe se realiza con aeronaves de última generación. Esta cifra sitúa a la región por delante de mercados como Europa y Estados Unidos, que registran un 34%.
Con una inversión que supera los 40.000 millones de dólares representados en 1.100 aviones nuevos, la renovación de flota se confirma como la medida más eficaz a corto plazo para mejorar la eficiencia en el consumo de combustible y reducir el impacto ambiental.
El desafío del SAF y el impacto en los costos
Si bien el Combustible Sostenible de Aviación (SAF) se perfila como la herramienta más potente a largo plazo, el estudio de ALTA advierte sobre barreras económicas críticas. El SAF es hoy entre 3 y 12 veces más costoso que el Jet A1 convencional.
Sin incentivos gubernamentales claros y políticas de apoyo, la adopción masiva del SAF podría disparar los costos por asiento en aproximadamente 43 dólares, lo que derivaría en una contracción del tráfico aéreo de hasta un 30%. Aunque la región tiene un potencial inmenso para producir SAF gracias a sus materias primas, la infraestructura y los marcos regulatorios son materias pendientes para escalar la producción sin castigar el bolsillo del pasajero.
Eficiencia operativa y bonos de carbono
El informe identifica las eficiencias operativas como la vía más inmediata y costo-efectiva, con un potencial de reducción de emisiones de hasta el 11%. Esto requiere, no obstante, una coordinación sin fisuras entre gobiernos, aeropuertos y proveedores de servicios de navegación para optimizar rutas y reducir tiempos en tierra.
Por otro lado, el mercado de bonos de carbono surge como una oportunidad estratégica. Entre 2020 y 2024, la región generó el 23% de los créditos mundiales, a pesar de ser responsable de solo el 6,7% de las emisiones globales. Fortalecer estas soluciones basadas en la naturaleza, alineándolas con estándares internacionales, permitirá compensar aquellas emisiones que la tecnología actual aún no puede eliminar directamente.
Este estudio marca un hito para la industria regional, estableciendo que el camino hacia las emisiones netas cero debe ser progresivo, coordinado y, sobre todo, diseñado a la medida de las necesidades de conectividad de América Latina.
¿Qué opinas sobre el impacto que tendrá el costo del SAF en los boletos aéreos? Cuéntanos en los comentarios.
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