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La crisis del JET A-1: Dependencia y volatilidad marcaron la agenda en de IATA en Wings of Change 2026 dentro Santiago do Chile.
No âmbito de Wings of Change 2026 dentro Santiago do Chile, el análisis sobre el mercado de combustibles tomó un papel protagónico ante la compleja realidad que atraviesa el suministro de JATO A-1. El cierre global de refinerías, especialmente en la costa oeste de los Estados Unidos e Europa, ha transformado radicalmente las rutas de comercio, incrementando la distancia entre los centros de producción y los de demanda. Esta desconexión logística es, según los expertos, la razón principal por la cual los precios del combustible de aviación han escalado de forma mucho más agresiva en comparación con otros productos refinados.
Preocupante situación de inventario de Jet A-1
La vulnerabilidad de América Latina quedó expuesta con cifras contundentes durante las sesiones del evento. Atualmente, la región depende en un 50% de las importaciones para satisfacer su demanda de combustible. Casos extremos como el de Panamá, con una dependencia del 100%, o la República Dominicana con un 66%, subrayan la fragilidad logística del continente. Incluso mercados más grandes como México (54%) y Chile (50%) se ven obligados a mirar hacia la Costa del Golfo de los Estados Unidos como su principal proveedor, una zona que hoy enfrenta una competencia feroz por los mismos barriles debido a los recortes de capacidad en las costas este y oeste norteamericanas.
El factor del Estrecho de Ormuz
El panorama se ve agravado por las tensiones en el Medio Oriente. Aunque los recientes anuncios de un cese al fuego ofrecen un respiro momentáneo, la industria observa con cautela el «Plan de Paz de 10 puntos». Existe una discrepancia crítica entre las partes sobre temas como el enriquecimiento de uranio, lo que mantiene latente el riesgo de una nueva escalada. De reabrirse totalmente el tránsito hoy, el mercado tardaría al menos 20 días solo en despejar el flujo acumulado, lo que genera una desconexión persistente entre los mercados físicos y los precios reflejados en las pizarras.
La situación ha llevado a que los inventarios globales de combustible sufran caídas históricas. Mientras que la producción se ha reducido en un 20%, el comercio marítimo de combustible ha experimentado una contracción del 42%. Este escenario plantea un dilema para las refinerías en los meses de mayor demanda: la necesidad de priorizar la producción de gasolina para el consumo terrestre podría generar una escasez crítica de JATO A-1, dejando a la aviación en una posición de desventaja competitiva frente a otros sectores energéticos.
A pesar del alivio parcial en los precios del crudo Brent, los márgenes de refinación (cracks) del combustible de aviación se encuentran en sus niveles más altos de la historia. Las proyecciones sugieren que, incluso en un escenario optimista de estabilidad, la reconstrucción de los inventarios perdidos podría extenderse durante meses, manteniendo una posición de mercado «corta» o deficitaria durante un periodo prolongado. Si las tensiones geopolíticas resurgen y el Estrecho de Ormuz se cierra nuevamente, la industria podría enfrentarse a un barril de crudo superando los 200 Dólares, superando incluso los picos inflacionarios de hace dos décadas.
Finalmente, el mensaje para los tomadores de decisiones en América Latina Está claro: la región está navegando en aguas desconocidas donde la eficiencia operativa y la diversificación de fuentes de suministro ya no son opcionales. El impacto del transporte marítimo, que ahora debe evitar zonas de conflicto extendiendo los tiempos de viaje de 14 em casos 40 días para llegar a Europa, termina afectando indirectamente la disponibilidad de producto para el sur del continente, consolidando una crisis de oferta que obligará a la industria a una reestructuración profunda en sus costos de red.




